Mi cerebro vibrando y el labio superior hinchado, caliente. Un cabezazo inocente de aquel ser de cuatro patas, en búsqueda de algo que morder.
Me hubiera gustado sangrar, me habría aliviado un poco, creo.
Sentir la calentura de ese liquido rojo bermellon, aliviando lo frio de la acción, de la que minutos antes había participado.
Una vez mas, impredecible. Una vez mas, se fue.
No se percata de la incertidumbre que en mi crea, la sensacion de no estar haciendo bien las cosas, de generar molestia. Aunque derrepente sea consiente de aquello y como a veces pienso solo saca provecho.
Me hace bien, me hace pensar, esforzarme un poco tal vez en la búsqueda de algo nuevo para no perder la magia.
Recuerdo algún día haberla llamado "maga".
martes, 16 de marzo de 2010
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