Estaba pintando, terminando unos trabajos. Agarre la caja de oleos pastel y sin querer la recordé.
La conocí hace unos meses, desde el primer dia de clases mis ojos se clavaron en ella. Por casualidad comenzamos a hablar y asi todos los dias durante las horas libres.
Pintaba y dibujaba genial, me quedeba pegada mirando como trabajaba.
Un dia dentro de nuestra conversacion, empezo a renegar pq sus oleos estaban a punto de acabarse, el blanco se habia consumido en medio de esos trabajos tan admirables. Sin pensarlo dos veces le ofrecí aquella caja, era una de las dos que por motivos diversos tenia en mis manos. La utilizó hasta que termino la pre, ese ultimo dia me la devolvió. Dias despues me entere que ingreso, y cuando yo no alcance vacante por admision general, supe que no la seguiria viendo todos los dias.
La extraño.
Me puse a pensar, estaba usando aquellos oleos y el trabajo me gustaba, me vinieron muchas cosas a la cabeza, muchos recuerdos del verano, y el titulo que lleva este pequeño texto.
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